El Último Tango en París, la reseña cinematográfica de Kuh News

EL ÚLTIMO TANGO EN PARIS

VERACRUZ, MX.- En 1972 Bernardo Bertolucci estrena El Último Tango en París, protagonizada por Marlon Brando y María Schneider.

La desgarradora historia detrás de El Último Tango en París

La historia trata sobre Paul, un exiliado estadounidense recién enviudado y Jeanne, una actriz novata comprometida, por casualidades de la vida se encuentran en un departamento desocupado.
Es tan fuerte la atracción que sienten en ese momento que tienen sexo, después de la relación, acuerdan encontrarse en el mismo lugar.
Eventualmente, Paul termina alquilando el lugar, es allí donde se va forjando está extraña » relación». Polémica, sensual, chic, elegante, absurda, El Último Tango en París es una cascada de emociones que te bombardea sin piedad, sin dejarte claro que pretende, en mi caso, lo veo como la decadencia del humano que basa su existencia en algo tan efímero como es el amor, lecturas puede haber varias eso sí, fotografiada con elegancia, con una paleta de colores que va acorde a las emociones expresadas.
La música del argentino Gato Barbieri plasma la atmósfera de sonidos tersos y potentes que contrastan entre si, la actuación de Brando es impecable, como siempre, manteniendo el control del personaje hasta el preciso momento en que se derrumba, María Schneider es la viva imagen de la inocencia, vitalidad que el personaje de Brando pretende robarle a través de la relación tóxica que han creado.
Un punto importante para tratar es la relación de Schneider con Bertolucci, quien después del rodaje habló fuertemente sobre el trato de éste hacia ella.

La infame escena que fue real

La infame escena de la violación que aparece en la película, estaba en el guión, lo que no estaba era la mantequilla, ese detalle lo había discutido Brando con Bertolucci unas horas antes de rodar.
A Schneider no se le comentó ese cambio, así que lo que se ve en pantalla es la reacción real de ella ante tal abuso, todo esto por muchos años fue tildado de exageraciones de la actriz, hasta su muerte en el 2003.
Años después, Bertolucci admitió que era cierto, y que por eso ella lo odió toda su vida, pero el Director trató de justificarse argumentando «ella era muy joven como para entender la situación».
Esto deja la interrogante ¿es válido justificar el arte, si esté atenta a alguien?, dependiendo de a quién le preguntes, será la respuesta que obtendrás.

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