Cabeza de Vaca: la reseña cinematográfica


En 1527, Álvar Nuñez Cabeza de Vaca ha sido nombrado tesorero del rey Carlos I y acompaña a Pánfilo de Narvaez en su viaje a Florida, pero desgraciadamente naufragan debido al mal tiempo, Álvar y otros hombres llegan alcanzar a la orilla, Narvaez y otros se pierden en la inmensidad del océano.

Ya en tierra, Álvar es capturado por los nativos de la región, durante mas de 4 años fue esclavizado y pasado de tribu a tribu, recayendo finalmente con un chamán quien le muestra sus técnicas de curación, este mismo chamán lo deja libre.

Durante un tiempo camina errante, y en esos andares se reencuentra con 4 compañeros de expedición, finalmente, después de haber atravesado el continente, llega a lo que hoy en día es el territorio de Sinaloa, donde son recibidos como héroes por los españoles que residen allí.

Nicolás Echevarría años antes había realizado un documental sobre Maria Sabina, la chamán oaxaqueña que curaba a través de los hongos, ese fue un primer acercamiento al tema de la magia en México, ya en otro contexto, Echevarría retoma el tema a través de los ojos de un personaje como Cabeza de Vaca, que se aleja del entorno de conquista y lo envuelve en un tono de realismo mágico, poniéndolo en una especie de purificación que hará un cambio fundamental en la psique del conquistador.

El diseño de producción es bueno, no tan espectacular como uno pensaría en películas de este tipo, la fotografía es espectacular aprovechando los exteriores, sobre todo en la escena de la cueva.

La parte floja de la película es precisamente ese viaje onírico del protagonista, que puede resultar algo tedioso, sin embargo retoma su ritmo .

Juan Diego interpreta magistralmente al tesorero Cabeza de Vaca, lo acompaña Daniel Gimenez Cacho, Roberto Sosa y Roberto Cobo.

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